Este mismo fin de semana, con amigas en casa, viendo una peli, encontré unas palabras que han marcado mis días. Unas simples palabras que centraron mi mente en el momento presente y me hicieron valorar la importancia de cada momento.
Es complicado estar siempre presente. Vivir continuamente en el aquí y ahora, absorviendo cada instante de manera intensa; es demasiado difícil. Y aunque sabemos que es la única forma de aprovechar la vida, no conseguimos hacerlo porque cuesta esfuerzo. No nos gusta hacer aquellas cosas que nos cuestan esfuerzo. Y de esta manera van pasando los días. Y vamos viviéndolos superficialmente sin saborear todos y cada uno de los segundos preciosos que se nos han regalado. Llega el viernes y siempre decimos: "¡Qué rápido pasan las semanas!". Sin percibir que no hemos sido capaces de vislumbrar cierto disfrute en las labores cotidianas. En las cosas que hacemos todos los días de manera automática sin darles importancia. Y entre esas cosas, se nos pasan también los momentos extraordinarios, que vivimos de la misma manera que si fuesen sucesos habituales. Aunque todos los instantes pueden ser extraordinarios, por muy cotidianos que sean.
Y, repito, van pasando los días. Cada vez más deprisa, cada vez más insconscientes. Por ello te hago una propuesta: graba en tu mente las siguientes palabras e intenta repetirlas siempre que te acuerdes. Es una muy buena manera de centrarte en el momento presente y disfrutarlo intensamente.
"¿Dónde estás?...AQUÍ
¿Qué hora es?...AHORA
¿Quién eres?...ESTE MOMENTO
Y de repente parece que nada más importa...